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LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL DEPORTE

ENTRENADOR NACIONAL DE ATLETISMO
ENTRENADOR SUPERIOR DE TRIATLÓN
ENTRENADOR NACIONAL DE NATACIÓN
waltrapanumberone@hotmail.com

EMBRUNMAN 2014. EL COMIENZO DE UN NUEVO CICLO






LANZAROTE 2005. Mi primer Ironman. 13h y 30 min.
EMBRUNMAN 2014. Mi último Ironman. 15h y 05 min.

14 historias distintas. Algunas fueron impactantes, otras increibles y como no, muchas fueron terroríficas. Eso sí, todas me llenaron gratamente.

A veces pienso que las cosas en la vida la hacemos porque tienen un sentido. Yo practico Ironman para demostrarme a mi mismo, que soy capaz de superarme en cada prueba, en cada entreno, en cada minuto de mi vida...ah y por algo muy importante, porque soy feliz haciendo lo que me gusta y rodeado de la gente que me anima, me apoya y me acompaña en cada una de mis locuras deportivas.

Elegí este Ironman porque es una prueba mítica, especial, durísima y completa en todos los sentidos. Tal vez no era el momento adecuado, el año propicio, pero las cosas hay que afrontarlas como vienen y tirar del carro siempre hacia delante.

Mucho leí sobre las terribles crónicas de los valientes que se aventuraban a participar en esta prueba y cada vez más, una gran cantidad de dudas me asaltaban sobre como afrontarla.

Realmente pienso que si hubiera sido suficientemente cabal, no me hubiera presentado a ninguno de los 14 Ironman que mi cuerpo ha soportado. Pero el veneno de la competición recorre nuestro cuerpo, la adrenalina del minuto antes del pistoletazo de salida, el sufrimiento extremo que recorre tu organismo durante horas que te dice párate y tu no te rindes nunca....

Al final acabas convirtiendote en un "drogadicto" de los esfuerzos inhumanos, esos que los medicos prohiben eternamente, esos que tu familia recrimina fuertemente por el daño que le estás haciendo a tu sistema fisiológico...Sinceramente no puedo explicarlo porque hay que vivirlo y la gente que comparte esta pasión, sabe muy bien a lo que me refiero.

31 ediciones de esta prueba Titánica avalaban a un espectáculo sin igual. En liza grandes expertos de la materia como Marcel Zamora luchando por su quinta victoria.

1300 participantes, 50 españoles y con los poco que pude hablar, superaban cada uno de ellos, una media de 6 Ironman entre pecho y espalda.

Esta vez iba muy bien acompañado con mis padres y mi inseparable fan número uno. La logística para llegar a Embrum fue dificultosa pero tras varias horas de coche,  lluvia y caminos perdidos, dimos con el lugar de destino.

La mejor opción fue volar con iberia desde Jerez de la Frontera hasta Turín (Italia). Una vez allí con coche de alquiler, conducir hasta una estación de esquí llamada Pra-Loup (1600 m de altura) y situada a 1h de Embrum.

Tras problemas con las tarjetas de credito, tamaño del vehículo (nos dieron un fiat punto para meter maleta de bici y equipaje.....) conseguimos llegar después de 6 h de viaje a los apartamentos. Cuando realmente estaban a 3 h y media reales.

Un sitio precioso con vistas a las montañas de los alpes franceses y con un clima perfecto durante los días que estuvimos allí.

Al día siguiente fuimos a recoger dorsales a Embrum (nos encontramos con Marcel Zamora al que deseamos suerte) y visitamos un poco la zona. El pueblo muy bonito con fuertes pendientes como pude comprobar en la carrera a pie.

El día siguiente fue de turismo, entregar material en boxes y acostarse pronto para la gran batalla.

El viernes 15 a las 3 de la mañana estabamos en planta para desayunar algo y tirar hacia Embrum pues la prueba comenzaba a las 6 de la mañana.

Ya en boxes coincido con un gran triatleta y amigo Rafa Prado. Ha entrenado duro y se merece un buen tiempo (así fue con un crono de 12h14min y un puesto 77 en la general)

Tras revisar todo el material y visitar al señor roca, me dispongo a dirigirme a la salida....

NATACIÓN:
La natación en Embrunman se realiza a dos vueltas de 1900m sin salir del agua. Son las 6 de la mañana hace mucho frío, está todo muy oscuro y del lago sale vapor. Sólo se ve a lo lejos una luz intermitente que supuestamente indica donde está cada boya.

No tengo prisa por salir ni tampoco busco el colocarme delante. Quiero evitar los golpes en toda medida y si tengo que hacer más metros por ello, no me importa.

Me despido de mis padres y Mamen, le doy un abrazo a Rafa y nos deseamos suerte.

Pistoletazo de salida y me veo en una zona media donde el ritmo no es muy alto, trato de buscar huecos pero es díficil porque no se ve nada, así que me abro hacia la derecha y poco a poco voy buscando mi sitio hasta la primera boya. Se que voy a un ritmo lento pero no me preocupa. He evitado muchos golpes y pienso que en la segunda vuelta podré recuperar algunas posiciones.

Voy acercandome a las siguientes boyas y ya si puedo mantener un ritmo algo elevado. Paso la primera vuelta y las sensaciones son de no forzar demasiado. Pongo un puntito más y comienzo a pasar a mucha gente por la derecha. De todos modos siempre llevo sensación de ir cómodo y un ritmo no muy alto.

Cuando enfilo la última boya antes de salir a tierra, miro a la izquierda y paso a un nadador con un sólo brazo. Se me ponen los vellos de punta y pienso, no soy nadie, este si que tiene relamente merito (luego me entero que se bajó antes que yo en la bici y por supuesto llegó antes a meta. Todos mis respetos y admiración...)

Salgo a la orilla y veo mi garmin: 1h 03 min para 4,06 km. Pues no he nadado tan mal pienso. Salí el 213 con sensaciones de poder haber apretado algo más. 

BICICLETA:
Transición tranquila donde veo a Rafa Prado que ha salido en 1h 01 min. Me pongo el maillot, cojo casco, gafas, manguitos y salgo hacia el plato fuerte del día. Los terribles 188km con 5000 m de desnivel acumulado del circuito de bici de Embrunman.

Nada más salir de boxes, comienza un puerto de unos 7 km donde el frío es horrible y el desnivel considerable. La gente me pasa como cohetes pero realmente no me afecta. No pretendo gastar el más mínimo de energía porque sino no podré correr ni 1 km.

Los km pasan y es un constante sube y baja con puertos pequeños, bajadas pronunciadas, viento de cara, mucho frío pero sobre todo, un recorrido precioso. Trato de grabar en mi mente cada uno de los pueblecitos que voy pasando, los ríos que vamos dejando al lado, las caras de los miles de aficionados animando. Estoy en Embrunman y sólo por poder pedalear por esos parajes, ya me siento afortunado.

El plato fuerte de la bicicleta llega sobre el km 100 con la ascensión al col del Izoard. Mítico puerto del Tour de Francia donde se han librado mil batallas entre ciclistas profesionales.

Desde que salí del agua me fueron pasando cientos de triatletas con un ritmo tremendo y la verdad que pensaba que tarde o temprano se vendrían abajo.

Lo más lejos de la realidad. Estoy en uno de los Ironman más duros del mundo y aquí la gente no viene de paseo. Tienen los deberes hechos, el cuerpo curtido, las piernas definidas y fuertes como robles, el tipo de escaladores profesionales y probablemente con el triple o el cudruple de km en las patas que yo (con 3500km no pude pedirle mucho a mi cuerpo)

Aún así sigo entusiasmado sumando km pero cada vez van pesando más. El col del izoard se hace muy largo con rampas del 16%. Llevo un compact pero el 34-25 que tenía reservado para los últimos km, se me hace necesario. Encaro la última parte del puerto. La más árida y castigada por la nieve, pero la más rebosante de público animándote.

Paso las últimas rampas y consigo coronar. Arriba hace frío, me coloco los manguitos, como algo del avituallamiento y me lanzo hacia abajo con mucha precaución. La bajada es técnica y la peña pasa como cohetes. Yo no pretendo en ningún momento jugarme el pellejo.

Luego me quedan casi la mitad de km para soltar la bici y es entonces cuando el viento de cara hace aparición y empieza a causar mella en mi organismo. Trato de beber, comer siguiendo las pautas de siempre. Las piernas están cargadas pero aún tengo fuerzas para continuar decentemente.

Me acerco por fín a Embrum tras pasar por un episodio de bajón importante y es aquí donde nos dan la puntilla.

En el km 180 llegamos al pueblo y tenemos que subir un puerto de 5km con rampas del 12%. Aquí ya voy con el 34-25 echando humo y deseando terminar ese calvario. Consigo llegar a boxes en 8h y 02 min y muy tocado de piernas pero contento por haber superado a ese circuito titánico.

CARRERA:
La carrera a pie en embrunman es a 2 vueltas de 21 km. Rodeamos el lago por donde nadamos para calentar (unos 3km) y luego te meten un repecho brutal de 3km hasta llegar a la plaza del pueblo.

Salgo muy suave a correr y poco a poco mi cuerpo va encontrando un ritmo cómodo que me permite ir adelantando a bastante gente. Así llego al primer repecho duro donde la gente ya camina y sólo trotando, consigo pasar a unos 10 triatletas. Me voy viniendo arriba y consigo mantener un ritmo mantenido de 4:33 min/km. He pasado a muchos triatletas pero algo no va bien en mi estómago. 

Trato de aislar esa pequeña molestia y sigo sumando km y pasando a gente. Sin embargo en el km 12 mi cuerpo dice basta y me tengo que parar a vomitar 3 veces. Aquí acaba mi carrera y comienza un calvario personal por cruzar la linea de meta.

Consigo dar la primera vuelta practicamente andando y al llegar al lago, Mamen me acompaña unos km. Mi cara es la de un zombie y le voy diciendo que está vez estoy a punto de tirar la toalla. Ella me dice que es decisión mía que no hay problema pero las molestias de estómago son insoportables y poco a poco me estoy deshidratando por no poder beber ni comer nada.

Consigo completar la primera vuelta junto a mi mujer (nunca olvidaré esos km animandome y dándome fuerzas) y cuando llego de nuevo a mis padres, mi padre hace el relevo a Mamen y me dice que el me acompaña (siempre en la distancia y respetando las normas) los km que hagan falta. 

Realmente tengo ganas de acabar con este sufrimiento pero mi mente esta luchando por no rendirme y seguir caminando. Mi estado es cada vez peor pues llevo más de 2h y media sin comer ni beber nada pero continuo andando intentando beber pequeños sorbos de agua. Cada sorbo me dan ganas de vomitar pero es el único modo de poder seguir andando. Me siento en un parque y mi padre se acerca (llevaría unos 28 km) le digo que tiro la toalla que esta vez no puedo aguantar más. 

Me anima a llegar por lo menos al km 30 y me dice que tan sólo me quedarían 12km para la meta. Mi mente no quiere luchar contra esa mentira tampoco. Me está entrando sueño y mucho frío de estar parado y sin pensarlo ni un minuto más, me pongo de nuevo a caminar y me repito una y otra vez que no me vuelvo a parar más....

Los km van pasando y sigo sin poder correr, el pinchazo en el estómago es horrible y cuando llevo 33 km vuelto a vomitar otras 3 veces. Esta vez si me he vaciado por completo pero por fin la molestia del estómago empieza a remitir. 

No tengo fuerzas para correr pero si para andar un poco más rápido. Mi padre sigue impasible a lo lejos acompañándome pero esta vez, cada vez le cuesta mas seguir mi ritmo. Ahora si me he vuelto a convencer de que voy a cruzar esa meta y ya me da igual el tiempo, el crono, la luz del día y todo lo demás.

Aquello es una autentica feria de gente andando, la ambulancia suena de vez en cuando, la gente se retira en los avituallamientos pero yo sólo quiero cruzar la meta. Cuando faltan 3 km para la meta,  me cruzo con Mamen y mi madre. Les doy un beso y se me saltan las lágrimas.

Impotencia de no poder haber corrido, pero alegría de volver a verlas y saber que voy a poder terminar. Les digo que me esperen ya en la meta que quiero entrar con ellos tres juntos.
La rabia me invade y comienzo a correr de menos a más. Ya no me duele nada, sólo quiero cruzar la meta y vencer a este Ironman. Empiezo a pasar a los pobres zombies que como yo, llevan horas andando. Cuento hasta 10 triatletas pasados, miro el garmin y me queda 1km para llegar. Llevo un ritmo de 3:54 min/km y mi cuerpo responde como si no hubieran pasado 15h por mi.

Giro la última curva y veo a mi familia esperándome. Les cojo de la mano, les doy un beso y entro con ellos en meta llorando de felicidad.
Hoy una vez más han sido ellos mis salvadores y se merecen esas 15h 05 min de esfuerzo, superación y sufrimiento.

Esta ha sido la historia de mi último Ironman. El más duro y dificil hasta el momento pero no el que pudo vencerme...

Hay una serie de factores que influyen en este resultado y que no voy a entrar en detalles porque son personales. Sigo estando vivo, sigo teniendo ilusión por este deporte, sigo viendo como mi familia me apoya en lo que hago. Este es mi modo de vida y así me gusta vivirlo y compartirlo...

Nos vemos en el camino amig@s.....

Mi máximo respeto a cada un@ de los triatletas que consiguieron cruzar esa meta.

IBERMAN 2014. PEDALEANDO CON EL DIABLO...



La verdad es que no se por donde empezar....

Despúes de 13 Ironman terminados, todavía sigo aprendiendo de este bonito deporte y por eso, sigue siendo igual de motivamente que la primera vez en 2005 cuando acabé Lanzarote.

Ayer tuvimos unas condiciones extremas para la práctica del triatlón pero como en otras ocasiones he contado, te puede ocurrir de todo en carrera y hay que estar lo mejor preparados para ello.

No voy a entrar en detalles de horas de entrenos, descansos necesarios y otros menesteres. Mi vida ahora mismo es complicada en cuanto a dedicación a este duro deporte pero voy con lo puesto a cada carrera y os puedo asegurar que lo doy todo, hasta que mi cuerpo dice basta.

Así pues nos presentamos en Monte Gordo el viernes con un día maravilloso pero con signos de un calor bastante sofocante. Llegamos al hotel, soltamos todo el material, recogida de dorsales, situarnos en las habitaciones y preparar las bicis para entregarlas en boxes.

Este año la baja participación se hizo notar pero aún así la ilusión de cada uno de los que estabamos allí, ya hacía merecer la pena tomar la salida. Muchos meses de entreno quedaban atrás para gente debutante, horas robadas a la familia, lesiones, malos momentos....

Entre ellos Rafael Mateos con una adaptación a la distancia minuciosa, un trabajo muy grande para llegar a este día y darlo todo por conseguir su objetivo. Ahora si puedes decir que eres un Ironman, tú y toda tu familia porque te quieren mucho y has conseguido que todos te empujen para cruzar esa meta.

El inexperto Alejandro Clavijo con apenas 22 días de entreno específico, compañero de trabajo con 9h al día en turno partido, pero con unas ganas y energías incombustibles de hacerlo lo mejor posible. Chavalote has superado la prueba con sobresaliente pues has ganado en tu grupo de edad. Esto es sólo el comienzo. Pero tu familia si que es una verdadera Ironman por estar a tu lado en todo momento.

La avanzadilla de San Fernando (J. Ramón 3º en su grupo de edad, David debutando con un tiempazo y Jose Ignacio con Lanzarote terminado hace 3 semanas). Luchando como jabatos en el infierno que tuvimos ayer y quedando 3º por equipos.

A mi compañero y amigo Alberto Virseda, cada vez más solido en los 3 segmentos y demostrando la calidad de la estirpe Virseda. Te mereces tu carrera campeón y esto sólo es el inicio.

A Pepe Guerra y Ale Guerra, el clima les jugó una mala pasada pero lo intentaron con todas sus fuerzas. Nos vemos pronto, estoy convencido.

Y a todos/as los que acabaron ayer porque sinceramente, se merecen un gran respeto por las condiciones infrahumanas que tuvimos.

De este modo el sábado amaneció con un día espectacular y el viento casi inexistente. Nos dirigimos hacia los boxes a comprobar que las bicis estuvieran perfectas y dar los últimos retoques. Nos ponemos el neopreno, nos deseamos suerte y nos dirigimos hacia la orilla.

NATACIÓN:

Este año el circuito era un triangulo a dos vueltas de 1900m con salida a la orilla en la primera. Desde fuera las boyas no se veían tan lejos y el mar estaba calmado con la temperatura del agua muy buena.

Me coloco en el lado izquierda con Iván Tejero cerca, Alberto, Ale y algunos más. Salgo fuerte buscando un hueco y poder nadar tranquilo. Como somos pocos, la natación se hace muy limpia, hasta la primera boya trato de pillar a un grupo de unas 10 unidades donde presupongo que es la cabeza de carrera. El ritmo es muy alto y decido bajar una marcha. Ahora si voy más cómodo y me limito a seguir los pies de una chica que lleva una velocidad de crucero bastante cómoda.

Primera vuelta, miro el garmin y marca 31 min (no esta mal aunque me da la sensación de que algunos metros más he podido hacer). Alberto Virseda viene a unos escasos 50 m y delante el grupo de cabeza no está muy alejado a excepción de Tejero que va como un fuera borda.

Con el pequeño sprint desde la orilla, me sube el pulso y tengo que bajar el ritmo, perdiendo los pies de la chica y ya por mucho que aprieto, no consigo cogerla.

No me obesiono y ya me dedico a mantener un ritmo constante sin forzar mucho.

Salgo del agua en 1h06min para unos 4000 m según mi garmin. Tal vez haya hecho algunas "s" al tratar de coger los pies de la nadadora.

Salgo con fuerzas a la orilla y con la sensación de haber podido dar un puntito más. Pienso que aún tengo todo el verano para volver a estar en mis tiempos normales.

Transición rápida calculando que voy entre los 15-20 primeros, así que manos a la obra y a rodar con la specialized.

BICICLETA:

Este año el circuito de bici era al contrario que el año anterior. Un recorrido plagado de repechos cortos y alguno que otro de 1-2 km. El objetivo era claro: ir de menos a más, hidratándome todo lo posible, reservando en las subidas y tramos de viento en contra y abriendo gas en las zonas con viento lateral y a favor.

Al principio las piernas no las noto muy ligeras. Y para colmo nada más salir en un tramo de adoquines, se me cae el bidón de sales, teniendo que parar para recogerlo.

Poco a poco voy cogiendo ritmo y empiezo a pasar a triatletas. El calor va en aumento pero llevo un bidón con agua y geles y otro con sales con los que voy alternando minuciosamente. Aparte llevo 3 barritas y 5 geles más para mantener la intensidad los más alta posible.

Pasan los km y el circuito se va haciendo bastante exigente, el calor empieza a molestar y la garganta cada vez más, empiezo a notarla seca. De todos modos voy por el km 100 más o menos a la altura del puente de Pomarao cuando doy alcance a 2 o 3 triatletas con lenticular con dorsales bajos.

Pienso que me estoy acercando a la cabeza pero el calor se hace tan insoportable que ya tengo que parar en todos los avituallamientos para mojarme entero de pies a cabeza. Todos hacemos lo mismo y empiezo a ver a la gente bastante afectada.

Mi obsesión ahora es parar en los avituallamientos y mojarme todo lo posible para que la temperatura del cuerpo no suba pero en apenas 2km el cuerpo se seca completamente y el calor se hace insoportable. Creía que el casco se me iba a derretir. Como si metiera la cabeza en un horno y me fuera a estallar.

De todos modos insisto en llevar un ritmo no muy fuerte y cuando paso el Granado, me cantan que voy el 9º. No me lo puedo creer, o han reventado delante o el ritmo de cabeza ha bajado bastante.

Paso por una larga recta con una calor infernal y rebaso a 2 triatletas que van muy tocados. Diviso a lo lejos otro avituallamiento y cuando llego al mismo, me bajo de la bici y entonces mi cuerpo dijo basta.

Empiezo a encontrarme mal y a notar como el pulso se me acelera, me asusto y digo a los voluntarios que agarren mi bici. Me quito el casco y me siento a la sombra en una parada de autobús, mareado y confuso. Al minuto llega un portugúes con lenticular en la cabra y se tira al suelo a mi lado. No puede ni hablar y me dice que lo deja....

Los siguientes 47 minutos fueron un continuo baño de agua para intentar que mi temperatura corporal bajase viendo como mi 7ª posición en bici volaba a 25 km de la T2.

Conseguí reponerme pero mi cuerpo ya no era capaz de funcionar igual. Con plato pequeño llego a la T2 más preocupado que dolido y realmente me digo si merece la pena andar 42 km en esa situación....

CARRERA A PIE:

Me tomo un ibuprofeno con arginina y decidó con más pena que gloria, caminar hasta donde llegue. Aún así al salir de boxes veo que pocas bicis están en las barras y pienso que menudo infierno está siendo esta carrera.

Ando 3km hasta la salida de ayamonte y entonces mi cuerpo me da una oportunidad más. Me pongo a trotar y consigo cruzar el puente y alcanzar hasta a 3 triatletas pero pobre iluso, cuando salgo de un avituallamiento, con el agua totalmente hirviendo y sin hielo. Mi cuerpo me dice de nuevo basta o te quedas aquí para siempre.

Desde ese punto hasta la meta, fue una autentica batalla el luchar por andar y trotar a 7min/km. No se exactamente cuanto, pero creo que más de 25 km que me destrozaron las plantas de los pies mojadas durante casi todo el día. 5h y 15 min en la peor maratón de mi vida pero mi cuerpo me dió de nuevo la oportunidad de cruzar esa meta en 13h y 08 min de puro sufrimiento extremo.

Mucha gente se retiró por golpes de calor, deshidratación, etc. Yo tuve que hacer lo mismo porque en esa situación, yo no quiero terminar nunca más un Ironman. Este deporte es mi vida pero si me la va a quitar.....hasta aquí hemos llegado.

Hoy estoy dolorido, preocupado, desmotivado pero tremendamente feliz porque he tenido una vez más, la oportunidad de cruzar la meta de mi Ironman número 13. Mi número de la suerte, pero el que peor me lo ha hecho pasar.

Mientras pueda, nunca me rendiré....

Enhorabuena una vez más a todos/as y nos vemos en el camino del siguiente



TRANSVULCANIA 2014...UN PARAISO ENTRE LAS NUBES...

Aún me duelen los dedos de los pies y me es imposible andar correctamente. Sin embargo, ya estoy deseando volver a correr por esas interminables subidas, aferrarme a esas duras rocas y volver a sentir el fuerte viento en mi cara....El resultado fue 12h 54min pero para lograrlo, sufrí más de lo esperado....

Tres temporadas llevo "haciendo el cabra" en este mundo de las carreras por Montaña y ya he experimentado en mis carnes, lo duro y tremendamente preparado que hay que estar...

La Transvulcania se fijó como un objetivo turístico/deportivo el año pasado cuando cegados por las aventuras de Kilian Jornet, Antonio Campos y yo, decidimos inscribirnos para poder ver a esos extraterrestres que vuelan literalmente por la montaña...



La preparación para este tipo de pruebas, partiendo que soy un triatleta ha de ser específica en recorrido de montañas. Así como conocer como es el terreno en cuestión y este de la Isla de la Palma, se las traía. Casi 8600m de desnivel acumulado entre subidas y bajadas, ceniza volcánica, piedras afiladas como cuchillos y un calor sofocante que no te deja el más mínimo margen de error.

He corrido con este 4 ultras (2 veces Bandoleros y el Valle del Genal) y lo más sigjificativo de él aparte de lo espectacular del recorrido, ha sido la cantidad de errores que he cometido...

Partimos a la isla un Martes temprano cogiendo vuelo de Ryan Air desde Madrid-Tenerife Norte, para luego hacer Tenerife Norte-La Palma en un Binter.

Nos alojamos en la zona de la Breña Baja en los Cancajos. Unos apartahoteles muy chulos con toda clase de comodidades (Cocina, Piscinas, playa cerca, supermercado) y dónde sin saberlo, fue el centro neurálgico de la feria del corredor.

Un cochecito de alquiler nos facilitó el poder desplazarnos por la sinuosa isla sin demasiados problemas y poder recorrerla practicamente en su totalidad.

Puesto que Antonio llevaba 3 meses recuperándose de su esguince de tobillo y yo hacía un mes justo del mío, los días previos a la carrera consistieron en rodar el Miércoles 20 min y el Jueves 30 min. Antonio con algo de sobrecarga en su gemelo y yo sin molestias alguna en el tobillo.

La feria del corredor no es tan faraónica como la de un Ironman pero puedes encontrar todo tipo de ayudas ergonutricionales, materiales especificos para Trail y productos típicos de la isla.

Nos cruzamos con el ganador de este año Luis Hernando y no caimos en hacernos una foto con él. Morfotipo puro de Atleta pero fibroso y con bastantes venas en las patas jajaja.

El día de la prueba nos levantamos a las 3:30 am y nos dirigimos hacia el faro de Fuencaliente. Aquello era un hervidero de personas. 2100 personas en la Ultra y unas 600 en la Maratón y 600 en la Media Maratón.

El viento en esta zona estaba fuerte y hacía algo de frío. El speaker (Depa) era todo un crack del mundo del trail y cual biblioteca andante, entrevista en varios idiomas a los más de 50 profesionales de todo el mundo que se dieron cita este año. (killian, Anna Frost, Sage Canaday, japoneses, neozelandeses, ingleses, franceses, etc) resulta que ha sido la carrera con más nivel de la historia de las Carreras por Montaña. Y allí estabamos dos aficionadillos ante los grandes colosos del Trail running. Quien dijo miedo....

La salida se dió a las 6:00 am y erroneamente nos colocamos en la zona media de la marabunta. El sendero en su comienzo es muy estrecho y el tapón que se formó nos hizo perder 34 min en 2 km. Ni siquiera andabamos, estabamos parados esperando que la gente pudiera continuar.

Aunque no pretendiamos nada en esta carrera, confieso que me llegué a desesperar en varias ocasiones....la próxima vez saldré bastante más delante...

Una vez que el sendero se hizo más ancho pudimos empezar a trotar y adelantar a participantes sin parar. El terreno era picón volcánico en el que te hundías al correr pero podías trotar medianamente. Poco a poco empezamos a coger ritmo aunque mis tendones de aquiles desde el principio me dan problemas (tengo una tendinitis en los 2 y mientras no pare, no podré recuperarlos bien) Aún así pongo una marcheta cómoda y cuando la pista es amplia empiezo a adelantar a gente sin parar. 

Así llegamos Antonio y yo hasta el km 6 en el que se para para mear, yo continuo muy tranquilo pero de repente el sendero se vuelve a estrechar y ya nos separamos hasta el km 50 en el Roque de los Muchachos.

A partir de ese momento me concentro en mi carrera y mi pensamiento es tener cuidado del tobillo derecho y adelantar lo máximo posible hasta llegar a mi lugar en carrera. Los km van pasando todo en subida, atravesando picón, zona de pinos, arena rojiza y desniveles en algunos momentos fuertes. Un paraiso entre volcanes donde tendría que haber difrutado más de ese panorama...

Me voy encontrando bien sin embargo no voy comiendo y sólo bebiendo isotónico con los geles que tenía mezclados. Salí con dos bidones de isotónico con geles mezclados y 3 barritas. Ninguno era de agua....

El primer punto de control es en el refugio del pilar km 26 mas o menos. Paso en 3h 36min (luego me enteré por Mamen que pase sobre el 300 de la general más o menos) y en el avituallamiento cojo un poco de agua pero no como nada. Como me encuentro bien de sensaciones, sigo para delante con el unico objetivo de recuperar todo el tiempo perdido del inicio de carrera.

Mamen y mis tíos no se encuentran allí y los echo de menos, pero pienso que en el próximo avituallamiento los veré.

Después del refugio del Pilar, el terreno es de pisteo ancho y se puede correr con facilidad aunque a veces te hundes en el terreno. Ahora nos dirijimos hacia el Roque de los Muchachos pero antes había que atravesar todo el enclave de los volcanes (Caldera de Taburiente, Pico de las nieves, Pico de la Cruz). El paisaje es precioso pero el viento castiga fuerte en la cara. Me sigo encontrando bien pero no voy bebiendo y comiendo como otras tantas veces he hecho en carrera.

Paso a Jesús Casillas de Ubrique que había salido muy bien situado y me anima a que siga a ese buen ritmo que llevo. Poco a poco el calor empieza a notarse y en los avituallamientos me baño con agua pero no meto nada de solido.

Cuando llego al pico de la cruz, veo a Mamen y mis tios pero algo no va bien. Mi cara lo dice todo.
Una sensación de malestar empieza a recorrer mi cuerpo y la sequedad en la boca está latente. Aún me queda unos 7 km para llegar al Roque de los muchachos dónde empezaba la bajada de 20 km hacia el Puerto de Tazacorte pero algo me decía que lo iba a pasar regular...

Me despido de mi familia y continuo por el sendero con el calor cada vez más fuerte. Ya sólo quiero llegar al Roque pero esos km se me hacen interminables y las bajadas cada vez me cuestan más. A duras penas llego al Roque y me siento con muchas nauseas y sin ganas de comer nada. Trato de tomarme un powerade y refrescarme bien la cabeza con agua pero cuando salgo, me acerco a Mamen y mis tíos y vómito tres veces echando todo el líquido que llevo en mi cuerpo.

Me pongo a temblar y tengo mucho frío, me siento en un banco y pasan los minutos con una descomposición de cuerpo bastante grande. Llegan Antonio, Jesús Casillas y Victor y me preguntan que me pasa. Era evidente me había deshidratado y aún faltaban 23 km a meta....

Jesús y Victor se ofrecen a quedarse pero les digo que tienen que hacer su carrera, sin embargo Antonio se niega a irse y espera a que me recupere un poco mientras se hidrata y come correctamente. Yo sigo como un zombie sin ganas de nada pero cuando dejo de tiritar, decido bajar guiado por él y menuda bajada nos esperaba....

El terreno es lava pura como cuchillas afiladas y aquí otro fallo añadido, el pobre calzado que llevabamos nos destrozó literlamente los dedos de los pies. Una bajada muy técnica con muchas piedras fueron reventándome las uñás y los dedos de los pies y ya ni andando podía casi continuar.

Tras vomitar parece que me recupero algo pero sigo sin poder beber ni comer y cuando llegamos al avituallamiento 11 km antes de meta, exploto de nuevo y ya no soy persona para continuar.

Antonio trata de ayudarme pero no tengo forma de recuperarme, el servicio sanitario me examina y tras confirmar mi deshidratación, me tumban, me toman el puslso, la tensión , glucemia y deciden ponerme un gotero.

Antonio espera un rato pero tras ver que estoy en buenas manos, continua su carrera como es debido. Todo un detalle esperar en la situación que me encontraba.

A los 20 min empiezo a reaccionar y el dolor de estómago y la sequedad empiezan a desaparecer. Me toman de nuevo los valores y el médico me dice que si quiero continuar puedo hacerlo pero muy tranquilo y bebiendo y comiendo poco a poco.

Es curioso porque en 50 min que estuve allí más o menos, se acabaron los goteros por golpes de calor o deshidratación. Este fallo no puedo cometerlo más, ya van tres veces.....

Me pongo de nuevo manos a la obra y aún quedan 6km de bajada dura. Tengo los dedos de los pies destrozados y mis cuadriceps empiezan a pedir clemencia. Consigo llegar a Tazacorte con más pena que gloria pero antes paso por el Time donde están Mamen y mis tíos. Les doy un abrazo, les cuento la película, me regañan y me tomo un poco de cerveza de mi tío...

Del puerto de Tazacorte a los Llanos de Aridane quedan 4 km pero con 3 subidas bastantes pronunciadas. Ya simplemente voy en modo zombie y sólo quiero cruzar esa meta. He podido salir del hoyo en el que estaba pero esa situación no puedo permitirmelá más.

El pueblo es una fiesta y desde los más pequeños hasta los más ancianos, te aplauden y te dan la enhorabuena. 

Ya veo al lejos la alfombra roja tan ansiada y el dolor de pies es tan grande, que me quito las zapatillas para entrar descalzo. Llevo una gran sonrisa en mi cara pero mi cuerpo por dentro está dolido, machacado y con una cuenta pendiente...

La transvulcania me ha vencido en todos los aspectos, dureza, espectacularidad, ayuda, pero sobre todo en humildad. Hoy todavía más soy realista con lo que hago. Un amateur más enamorado de los retos extremos y estoy encantado de equivocarme y seguir aprendiendo de ello.

Ahora entro en modo triatlón de nuevo y miro al horizonte con ojos despiertos para enfrentarme a mis próximos retos: Iberman, Enbrunman, Titán....

Nos vemos en el camino.

LOCURA O LÍMITES SIN FRONTERAS

Si ya es complicado preparar con garantías de éxito un Ironman en los aspectos físicos, nutricionales y mentales, más díficil si cabe aún, resulta el llegar en las mejores condiciones posibles a una carrera de ultra distancia con casi 11.000 m de desnivel acumulado.

Tengo que reconocer que ha llegado un momento en mi vida donde he empezado a perderle el respeto, a las carreras o las brutalidades más duras que pueda hacer y eso es un craso error.

Físicamente pueden faltar horas de entreno, mentalmente puedes hacerte una reconstrucción falsa de lo dura que puede resultar la prueba en si, pero fisiologicamente si tu cuerpo no quiere funcionar, hasta aquí hemos llegado por muchos huevos que le eches a la tortilla...

En esta ocasión, llegaba con muchas ganas de hacerlo bien, de enfrentarme con cautela pero con agresividad a esos 150 km interminables, de demostrame a mi mismo hasta donde podía llegar con lo poco o lo mucho que llevaba dentro, pero el fallo en la nutrición o en la posible hipotermia, me dejó KO y fuera de carrera.

Salí con fuerza de Prado del Rey pero a un ritmo controlado y mi sorpresa fue grata al llegar a el Bosque en tan sólo 31 min con Marchena a mi lado y la cabeza de carrera a 100 m escasos.

Aquí empezaba lo bueno, cortafuego hacia el Boyar y me limito a imponer un ritmo cómodo andando, no me supera nadie y poco a poco llego hasta llanos del Campo con buenas sensaciones y creo que en posiciones delanteras. De nuevo camino hasta la base del torreón y ahí empiezo a correr con un ritmo llevadero para llegar arriba del Boyar en 2h28 min. Lo más rápido que lo he subido a día de hoy desde Prado del Rey.

Alberto García está allí dando ánimos y me da mucha alegría verle y saber que hay mucha gente siguiendo mi aventura.

Hasta este punto mi hidratación iba sin problemas, 4 geles de cola con cafeina en un bidón con isotónico y el otro exactamente igual.

Encaro la subida hacia el simancón pudiendo correr en los tramos menos técnicos y con menos desnivel, me pasa Juanma Cortés, el que sería a la postre 3º en la general, pero su ritmo de subida era imposible de seguir.

Continuo con mi ritmo controlando sensaciones de dureza y cuidando cada paso para evitar torceduras o esguinces inoportunos. Llego al barranco del Caillo y con extrema precaución bajo sin jugarmela. Un paso mal dado puede suponer la retirada en la carrera, como le ocurrió al Compañero Fede con posible esguince de rodilla. Allí está Isa de Ubrique dándome ánimos y diciendome que voy muy bien, pregunto por el trío de Ubrique y van de lujo.

Una vez llegado a este punto, si has sido conservador, se puede decir que empieza la verdadera carrera. Tomamos dirección a los llanos del republicano subiendo antes el puerto del correo. Aquí se puede empezar a correr pero el viento estaba muy fuerte y he aquí uno de los factores que creo, me dejaron KO en km posteriores.

Cuando bajé el puerto del correo y camino del refugio de Libar, no me puse el cortaviento y el viento me castigó más tiempo del debido, cuando entré en el refugio, me hidraté rápido, me cantaron la posición en carrera pero al salir, noté un escalofrío muy desagradable en todo el cuerpo y hasta que no empecé a correr y pasaron unos minutos, no entré en calor. 

Esa parte del recorrido es muy llevadera ya que es una larga pista de tierra hasta Montejaque, de hecho gané 2 o tres puestos y creo recordar que en el control de Montejaque iba en posición 13 y a 31 min del primero.

De nuevo salgo hacia Ronda y consigo ponerme el 12 a unos 10 min de dos competidores. De ronda hacia Benaoján me concentro e increiblemente consigo recortar hasta acercarme a 4 minutos del puesto 9, 10 y 11. Mi cuerpo aún responde y la motivación sigue por momentos. Estoy en el Ecuador de la carrera km 75 y todavía tengo ganas de guerra.

Ahora toca ir a por el km 84 hacia Jimera de Libar y llego al control conservando el puesto 11 y con buenas sensaciones aún. Son zonas no muy técnicas y casi siempre se puede ir corriendo.

El siguiente paso de control es Cortes de la Frontera km 94 donde hace dos años, se me hizo eterno por el bajonazo del amanecer y una vía del tren eterna hasta la subida al pueblo. Fué aquí cuando mi estómago dijo basta y aún conservaba la posición 14 a 3 min del 12 y 13. 

En ese momento paré a analizar que podía pasar en mi cuerpo y pensé que un fallo a la hora de rellenar un bidón tuvo algo que ver. Rellené la mitad de un bidón en un avituallamiento anterior, con isotónico y geles sin acabar el contenido anterior y eso pudo ser el detonante de un principio de deshidratación. Aunque también pensé que el frío de los llanos de Libar, me provocaron un corte de digestión y ese dolor insoportable en el estómago que me acompañó hasta el fin de la carrera.

Paré a evacuar pero no sirvió y cuando subía a Cortes de la Frontera, me provoqué el vómito hasta 4 veces para ver si limpiaba el estómago pero tampoco sirvió.

Llegué a Villaluenga km 108 de carrera conservando aún la posición 15 pero las pasé putas hasta allí. Un edema por esfuerzo me nubló la vista del ojo izquierdo, mi cuerpo no podía beber ni comer nada porque llevaba nauseas y un pinchanzo horrible en la barriga. Los sanitarios me tomaron la tensión, me hicieron el índice de glucemia, tomaron pulso y todo correcto.

No tenía pinta de deshidratación o los calambres musculares hubieran acabado conmigo y la verdad es que las piernas las llevaba aún buenas. Me tumbé con las piernas en alto cerca de 30 min, me pincharon un primperan, me pusieron mantas, llegúe a dormir cerca de 1h y gracias a los cuidados de los voluntarios y mujeres de Javi Lamela, Jesús Casillas, novia de Jose, etc pude recuperarme.



Decidí esperar a los valientes de Ubrique y emprendí camino de nuevo para acabar como fuera, los 35 últimos km del ultra.

A partir de ese momento, y viendo como los corredores pasaban mientras yo estaba tirado, eres muy consciente de la dureza de este tipo de pruebas y de lo frágiles e inexpertos que podemos ser. Hay que tenerlo todo muy estudiado, comprobado y controlado y aún así, puedes cagarla.

El resto de la prueba fue una larga lucha por llegar lo antes posible andando hasta Prado del Rey. Las ampollas nos destrozaban ya los pies y deseabamos llegar a los avituallamientos para intentar sofocar la sequedad tremenda que tenía y que desapareciera el dolor de estómago. En cada fuente metía la cabeza para intentar resfrescar mi cuerpo pero el pinchazo y malestar seguía sin desaparecer.

Despúes de 27 h y 26 min cruzamos una vez más, esa ansiada e interminable meta junto a nuestras familias y como todos unos campeones.

No tengo palabras para agradecer a cada persona que estuvo pendiente de mi durante tantas horas así como cada uno de los que me ayudó en los peores momentos deportivos de mi vida.

A esos dos hombres que me dieron una naranja antes de volver a subir el puerto del correo, a mis amigos y compañeros de entrenos, mi mujer y padres que casi los mato de un susto y por supuesto al trío de Ubrique, Jesús Casillas, Javi Lamela y Jose. Sin ellos hoy no estaría contando esta horrible pero bonita historia deportiva.

El año que viene volveré y dispuesto o tratando mejorar mucho más....


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El sueño de cualquier triatleta sigue siendo participar en el Ironman de Hawaii, nadar 3.8 kilómetros, pedalear 180 y correr 42 bajo un sol de justicia y una humedad asfixiante es un reto solo apto para super atletas. Como antiguamente hacían los piratas con el rostro de sus novias, algunos triatletas llevan pintado en el cuadro de su bicicleta un lema que resume su vida: IRONMAN: "Mi sueño es Hawaii"


INNOVACIÓN, TECNOLOGÍA Y CONFORT

VIVE LA ESENCIA...

1 x ULTRAMAN Finisher (10-360-84) HISPANO 2015


17 x Ironman Finisher:






-LANZAROTE: 2005, 2008, 2009, 2011(10h56min), 2015





-NIZA: 2006 (12h06min)





-INGLATERRA: 2007 (11h03min)





-SUIZA: 2009 (9h 52min)




-IRONCAT: 2010 (10h51min)



- FRANKFURT: 2010 (10h38min)



-NIZA: 2011 (10h07min)



-AUSTRIA: 2013 (9h44min29seg) MMP


-IRONMAN IBERMAN-HUELVA: 2013 (11h05min)


-IRONMAN IBERMAN-HUELVA: 2014 (13h08min)

-EMBRUNMAN:
2014 (15h05min)

-IRONMAN LANZAROTE:2015 (12:05 min)

-IRONMAN VITORIA 2016: (10h 15 min)

-IRONMAN BARCELONA 2016: (10h00min)




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